Los trabajadores se mudan de la Davie con Jones Ferry

Editor’s note: Carrboro Commons asks Latino daily laborers what their opinion is regarding future workers’ center in El Centro Hispano’s new permanent location in Carrboro.

 

Cualquiera que haya pasado por allí se habrá dado cuenta. En el cruce de Davie Road con Jones FerryRoad, decenas de trabajadores latinos aguardan a que un patroón solicite sus servicios. Esta escena tiene lugar a diario en este rincón de Carrboro desde hace años. Sin embargo, la esquina tiene los días contados.

Raul y Teodoro frecuentan la esquina de Davie con Jones Ferry. Así llevan varios años, pero esta situación está a punto de cambiar.(Fotografía de Ignacio Iturrarte)

El Centro Hispano, en cooperación con miembros de Justice United, Human Rights Center y Towns of Carrboro and Chapel Hill, se dispone a abrir en las próximas semanas el primer Centro de Trabajadores de Carrboro y Chapel Hill. La instalación formará parte del nuevo local de El Centro Hispano en el 201 de West Weaver Street en Carrboro, una casa actualmente ocupada por PTA Thrift Shop.

Entre sus muchas ventajas, el nuevo Centro de Trabajadores ofrecerá un espacio de reunión perfectamente acondicionado en el que los trabajadores podrán juntarse y aguardar a que lleguen las ofertas. La esquina de Davie con Jones Ferry quedará en desuso y, en el lugar que ocupaban los jornaleros, se colocará una señal advirtiendo a los patronos de la nueva localización donde encontrar a los trabajadores.

Asimismo, en el nuevo Centro Hispano se ofrecerán clases y cursos que permitan la formación de los trabajadores para el desempeño de distintas tareas y profesiones. Del mismo modo, se ofrecerá asistencia legal y jurídica a aquel que la solicite. Por desgracia, no es tan inusual que los jornaleros se vean en la necesidad de contratar un abogado por problemas laborales.

Es el caso de Raul Lima, un trabajador de 59 años oriundo de México. Raul comenzó a trabajar para un patrono en la construcción de un edificio. Tras cuatro días soportando la presión de su empleador, quien deseaba tener finalizada la obra cuanto antes, Raul dejó el trabajo. Ante su renuncia, el patrono se negó a pagarle las cuatro jornadas que le debía y Raul quiere llevar el asunto a los tribunales. ¿El problema? El precio de un abogado. “Es más el dinero que pagaría por un abogado que el que me debe el patrono”, asegura Raul. Como solución a su problema, Raul puede contar con los servicios legales de El Centro Hispano y de las distintas entidades con las que colabora, con el fin de conseguir un abogado que le aporte protección legal ante este abuso laboral.

Los jornaleros se han topado siempre con muchas dificultades a la hora de hacer uso de la esquina. La última, una de las aceras completamente vallada a causa de unas obras. (Fotografía de Ignacio Iturrarte)

Raul Lima, al igual que muchos otros de los trabajadores, lleva más de media vida fuera de casa. “A mis 59 años, llevo más de 33 años en Estados Unidos”, asegura Raul. Llegó a Norteamérica para casarse con una estadounidense. Sin embargo, tras fallecer esta, él continuó su vida aquí como jornalero. Ha vivido y trabajado como obrero en diversos estados: Texas, Georgia, Pensylvania… Reconoce que en Carolina del Norte los trabajadores latinos son mejor tratados “que en otros lugares como Texas”. “De todos modos, la única vez que un patrono no ha querido pagarme ha sido aquí en Carolina”, afirma Raul en referencia a su problema laboral.

A su lado, esperando también a un patrono, se encuentra Teodoro Mendoza, un trabajador salvadoreño que lleva tres años y medio viviendo en Carolina del Norte. Cuando se vino para acá, Teodoro dejó a su mujer y a sus dos hijos -de 12 y de 16 años- en El Salvador. Gran parte de su sueldo lo manda de vuelta a su país. “Claro que se echa de menos. Es mi país, ahí lo tengo todo. Uno nunca tiene que olvidar de dónde viene”, apunta Teodoro.

Teodoro se gana la vida haciendo todo tipo de encargos: mudanzas, limpiezas, labores de jardinería… Al igual que Raul, Teodoro cobra de media 10 pesos por hora, aunque, tal y como asegura, “depende mucho del tipo de trabajo que se desempeñe”.

Al preguntarle sobre el futuro Centro de Trabajadores, Teodoro se muestra optimista. “Creo que es una idea muy buena. A algunos trabajadores no les gusta, porque piensan que El Centro Hispano les va a cobrar por sus servicios. Pero es todo mentira. Son personas mal informadas”, señala Teodoro.

Para Natalia Lenis, responsable de la oficina de El Centro Hispano en Carrboro, la opinión y las recomendaciones de los propios jornaleros son fundamentales para que el nuevo Centro de Trabajadores sea un éxito. Una de las metas de Natalia es que los trabajadores se involucren en la puesta en marcha de la instalación, para que así “lo sientan como algo suyo y no como un servicio que les presta El Centro Hispano”. A partir del 1 de diciembre, El Centro Hispano abrirá sus puertas en la nueva localización y, a partir del 2 de diciembre, se comenzará a acondicionar el Centro de Trabajadores. Cualquier persona interesada en colaborar puede ponerse en contacto con la oficina de Carrboro llamando al (919)423-1387 o en la página web de El Centro Hispano.

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Staff writer for the Carrboro Commons and Exchange Student from Spain